Quiero iniciar con definir a lo que se
refiere la educación y como lo escribe
Enrique estrada Sandoval: “La Educación se refiere a la influencia sistemática e internacional
ejercida sobre una persona para formarle o desarrollarle; de ahí que la acción
ejercida por generación adulta sobre un joven para transmitir y conservar su
existencia colectiva, sea una educación esencial”. (Sandoval, 1993, págs. 3-4)
De esta forma hago énfasis en el artículo del
periódico El Imparcial que despertó mis
dudas en relación al tema de investigación; (Còrdova Alejandro, 1945) Durante Abril
Adelanto de la Enseñanza, se provee de equipo e insumos al hospital San Juan de
Dios para los cursos de enfermería para que sean aprovechadas las clases en la
escuela de enfermería por las señoritas que se inscriban.
Lo anterior despertó el interés de ¿quién
establece los parámetros educativos en la sociedad?, y bien ¿cómo se sabe o quien estableció los
oficios y carreras que las mujeres debían recibir?, de cual podré responder
dichas cuestionantes si se analiza en la historia como los estereotipos y
cuestiones morales han marcado en la mayoría de situaciones el camino que debe
seguir la mujer.
Si la educación es concebida, como al inicio
del desarrollo de este apartado mencioné, se puede decir que tiene por objeto influenciar a un individuo no es necesario que
esta esté destinada solo para el varón, o solo para las mujeres ya que todos
como seres humanos necesitamos desarrollarnos y conservar nuestra cultura, la educación la
recibimos todos a toda hora. Podemos decir que en la historia de Guatemala no
debiera de haber cambiado tampoco el sentido y la intencionalmente de la
educación.
La mujer tendría desde la época prehispánica
el mismo derecho de educarse no solo por las experiencias que vivía día a día
sino instruirse en la observación de estrellas, desarrollo de calendarios etc.,
lamentablemente no fue así, veamos entonces como inicia esa no inclusión de la
mujer en el ámbito educativo sistemático.
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